Buenos días, Julio. Es un placer contar contigo. ¿Quién es Julio César González Fuentes?

Soy un intelectual cubano. Graduado de Historia  en la Universidad de la Habana y de Física y Astronomía en la Universidad de Matanzas. Soy miembro de la unión de escritores de y artistas de Cuba. Tengo dos pasiones: la familia y la arqueología. He buscado en medio centenar de las ruinas de los que fueron las grandes fábricas de azúcar de mi país, buscando restos que nos hagan entender mejor la cultura entre los siglos del dieciséis al diecinueve. Cualquier pequeña pieza encontrada es digna de admirar y de todo el sacrificio hecho para conseguirla.

Hace unos meses vio la luz tu obra Los caminos de Bastiat ¿Qué tal está siendo la acogida?

No estoy seguro en lo absoluto, pero creo que bien. Lamentablemente para la novela la he tenido que editar en el exterior, aquí en Cuba no la hubiera podido publicar porque se editan muy pocos libros, debido a dificultades de todo tipo, como el poco interés de las editoriales por el tema que trata la obra y por la escasez de recursos que estas empresas tienen. Hay falta de papel, tecnologías atrasadas, en fin, numerosas dificultades. Por ejemplo, siendo finalista en el premio Nacional de novela Cirilo Villaverde, no fue publicada.

¿Qué encontrará el lector dentro de Los caminos de Bastiat?

Es una novela histórica, recrea la historia de Cuba cuando la isla era colonia de España. Cuba es un país formado por inmigrantes españoles, africanos y en menos medida, chinos. Estos hombres formaron a Cuba. Es una obra dirigida a todos los que viven lejos de su país natal. Relata sus ansias por volver, el desarraigo, el volver a empezar, la lejanía familiar. Relata el llanto del inmigrante. Aunque es novela histórica, el lector encontrará mucha actualidad, el fenómeno de la inmigración se repite con exactamente los mismas penas y esperanzas de hace doscientos años.

¿Qué tal la experiencia de trabajar con una editorial como Letrame?

En sentido general, trabajar con Letrame ha sido una experiencia muy buena, aunque no exactamente color de rosa. El departamento de edición fue maravilloso, increíblemente profesional; a todas las personas de edición les agradezco el trabajo excepcional que hicieron con mi obra.

Con maquetación tuve algunas dificultades. En mi opinión, suponen que el escritor es veterano publicando en editoriales de autoedición. En esta parte del proceso tuve que leer la novela repetidas veces. Utilizan un equipo electrónico que hace los cambios automáticamente entre líneas o párrafos. Cuando el autor rectifica el cambio, entonces el proceso automático no corrige el paso anterior y hay que volver a revisar repetidamente el texto.

En el departamento de diseño me pasó parecido: los especialistas de la editorial suponen que el autor sabe de antemano cómo se desenvuelve el proceso y no es así. Me envían dos bancos de imágenes para que yo seleccione hasta cinco de mis preferidas y no sabía qué hacer con tal cantidad de imágenes, sin ningún tipo de video explicativo como había recibido de otros departamentos. Suponía que, como ocurre en las editoriales convencionales, el editor trabajaría conjuntamente con el diseñador para elaborar la cubierta. Finalmente, diseñé yo mismo la cubierta para la novela.

Para terminar en lo referido a Letrame, me voy a referir a sus especialistas en redes sociales y agentes de prensa. A repetidas llamadas mías y a más de mes y medio de haberse publicado la novela, me contactó el agente de prensa y envió una reseña de prensa a los medios, que yo estaba interesado que publicaran.

Creo que Letrame debería trazar nuevas iniciativas de promoción para los autores extranjeros que publican con ella. Ser más creativos en este aspecto es mi principal recomendación para la editorial Letrame. En sentido general, fue bueno trabajar con ellos: mi obra salió publicada con excelente calidad y atendieron a todas mis inquietudes.

¿Qué métodos de promoción sueles utilizar? ¿Son efectivos?

Mi método de promoción es mi teléfono, no sé en cuánto será efectivo. Envío repetidamente el mensaje con la promoción de la novela, que incluye la sinopsis, a amigos cubanos y españoles. De seis amigos a los que le escribo me contestan tres; en mi opinión es un buen promedio. En la promoción muy solo: mi teléfono y yo.

¿Tienes nuevos proyectos en mente?

Sí, tengo nuevos proyectos, algunos engavetados y otros en mente. Me apasiona la historia. Tengo dos ensayos sobre las particularidades de la trata negrera en Cuba y otro casi terminado sobre el origen y desarrollo de la industria del café. Tengo dos ensayos publicados en Cuba por ediciones Marbella: uno sobre la ocupación militar inglesa en la Habana: «Once meses hablando inglés» y otro sobre las peculiaridades del sistema de plantación cubano: «Ruinas que nos hablan».

Y en las redes sociales, ¿cómo mantenernos al tanto de tus novedades?

Bueno, en las redes sociales no tengo publicaciones porque internet es un fenómeno absolutamente nuevo para los cubanos. Recién nos damos cuenta de que es una poderosa herramienta para la publicación, aunque no nos salva del plagio y otros males. Voy a comenzar a publicar en ellas una serie de cuentos cortos sobre la historia común de Cuba y España: «Cuentos íntimos».

¿Hay algo más que quieras compartir con nosotros?

Mi agradecimiento a Devenir por la entrevista y especialmente a Bárbara Antón, aunque muy joven, la considero una excelente profesional. Muchas gracias.