Buenos días, Marta. Es un placer contar contigo. Preséntate para el que no te conozca.

Hola a todos. Soy Marta Edda Laiz, autora gallega de A Coruña. Me defino como una amante de la fantasía, la ciencia-ficción, el terror, las motos y el heavy metal, devoradora de libros, filóloga y correctora de textos. Hoy quiero presentaros mi primera obra publicada, una novela de fantasía urbana ambientada en una versión de A Coruña poblada por elfos, trasgos y orcos, entre otras criaturas. Galicia es un lugar magnífico para hablar de seres de leyenda. Si te despistas, la magia se te aparece en la puerta y se mete en tu ordenador. De haberme descuidado, la historia se habría escrito sola.

Hace unos meses vio la luz tu obra Visiones tras el Velo. ¿Qué tal está siendo la acogida?

La acogida está siendo brutal. Se está vendiendo mucho por internet y las distribuidoras han mostrado un gran interés por la novela. Hay cantidad de lectores que me están contactando por las redes sociales para felicitarme o preguntarme dónde la pueden comprar. Es gracioso; hará seis meses yo apenas tenía 200 contactos en Facebook, y hoy rondan los 1400. Tal vez haya gente a la que no le parezcan muchos, pero para mí, que nunca había tenido presencia en las redes sociales, ha sido un subidón. Sobre todo por el tema de los mensajes. Mucha gente me ha felicitado, me ha preguntado por la siguiente entrega de la saga y me ha hablado de sus impresiones de la novela, especialmente de los personajes. Da un poco de vértigo.

¿Cómo describirías Visiones tras el Velo?

La describiría como una novela de fantasía urbana para adultos. Es cierto que habitualmente se ha asociado la magia con un tipo de novela orientada al público juvenil. Hasta que George R. R. Martin demostró que las novelas épicas podían contener más escenas sangrientas que una novela de terror, parece que la gente no se creía del todo que este género fuera para adultos. Visiones tras el Velo no llega tan lejos, pero sí es cierto que contiene ciertos temas y escenas pensados para un público adulto. A simple vista, uno puede encontrarse un mundo mágico y un chaval de veintiséis años que lo va descubriendo poco a poco. Pero, si el lector mira más de cerca, se topará con un protagonista incapacitado para dar su opinión al mundo, marcado por su tartamudez, que es epiléptico e inseguro, con una historia personal complicada. Hay un fuerte componente de denuncia social contra el racismo y el machismo, este último particularmente percibido desde la perspectiva femenina. También habla de las dificultades que sufren los jóvenes en los últimos tiempos para lograr convertirse en adultos y traspasar esa frontera entre la adolescencia y la madurez. Muchos de estos temas no están tratados explícitamente, sino que componen el telón de fondo de una historia que se puede comprender de dos maneras, desde una perspectiva simple, como una historia de aventuras, o desde el enfoque psicológico de unos personajes complejos y cambiantes.

Considero que, cada vez más, el lector busca la literatura de evasión. Vivimos en un mundo oscuro, muy gris, con mucho derrotismo, en el que no es fácil vivir. En los libros yo busco la fórmula que me saque de aquí, que me transporte a lugares donde pueda vencer un héroe. A diferencia de lo que ocurre en la literatura juvenil, yo necesito leer y crear héroes y villanos que contengan matices, virtudes y defectos que los hagan humanos, creíbles. Imperfectos. Me centro mucho en los personajes porque para mí es el punto más importante de una novela. Eso y que esté bien escrita, por supuesto. Pero soy capaz de soportar una historia deficiente si los personajes me resultan atractivos y complejos.

¿Cómo surgió la idea de escribirlo?

Lo cierto es que surgió después de escribir otras cinco novelas. Dediqué la época de la universidad a escribir y reescribir la quinta, una novela negra. Cuando terminé, supe que ya tenía nivel para afrontar un proyecto de cara a la publicación editorial. Había aprendido a escribir. ¡A la quinta novela, ja, ja! Tardé lo mío en dominar la técnica.

Después de invertir tanto tiempo en una novela sobre asesinos, me di cuenta de que había elegido ese género porque estaba de moda. Necesitaba cambiar el chip y quería abordar un proyecto que me apasionara de verdad, que me devolviera la ilusión por la que había estudiado filología; iba a escribir aquello que a mí me habría gustado leer. Dejé de lado la novela negra y me centré en aquel género que me había convertido en su día en lectora: la fantasía.

La novela negra me preparó para escribir con soltura sobre temas policíacos. Entrevisté a varios policías nacionales que me asesoraron maravillosamente. Nunca hay que tener miedo a pedir información para escribir un libro; la mayoría de la gente se vuelca para ayudar. A algunos hasta les hace gracia estar en el puesto de asesores de un escritor. El género policíaco también me había enseñado que trabajar con escenarios reales, aquellos que puedes visitar e investigar in situ, era un paso muy divertido durante la escritura, porque te proporciona de primera mano las sensaciones que van a tener los personajes. Por eso decidí escribir fantasía con base en mi propia ciudad. Así surgió el mundo mágico y real de Rafael Keller.

¿Sueles seguir un plan de trabajo o simplemente te dejas llevar por la inspiración?

Trabajo siempre con plan. Antes de ponerme a escribir, defino el mundo en el que voy a trabajar y realizo la investigación previa: hechos históricos, escenarios, criaturas del folclore, instituciones como la Policía Nacional o el CNI… Cuando tengo todos los datos iniciales, elijo las escenas principales, aquellas que me han llevado a desarrollar esa historia en concreto y que ya he visualizado un millar de veces. Las retoco hasta que quedan como yo quiero y, a partir de ahí, van surgiendo más y más escenas hasta que se define la estructura de la historia principal y de las secundarias, que deben ir entrelazadas en una secuencia lógica. Luego me pongo a escribir.

A partir de ahí, todo el proceso es bastante simple: sentarse cada día a escribir entre mil y dos mil palabras y no parar hasta haberlo conseguido. Cuando sufro algún bloqueo, me levanto y salgo a caminar con música a todo volumen, elucubrando qué va a pasar a continuación. Muchas de mis ideas han visto la luz gracias al heavy metal y al rock, especialmente por la música de Débler, y también de Ånima, Saurom, Dünedain, Legado de una Tragedia… Las letras de sus canciones, en algunos casos, me han llevado a cambiar escenas enteras. Son inspiración en botella. Una frase, una narración, una fábula, una sencilla alusión a la magia del cuento de Peter Pan, y mi historia muta, cambia, se llena de otros colores y avanza hacia un nuevo rumbo. 

Claro que, cuando voy por un tercio de la novela, me bloqueo y me dan ganas de dejarla por imposible. Ese punto siempre llega. Entonces dejo de escribir y dedico una o dos semanas a releer el texto y revisar la estructura inicial, porque es en ese momento cuando veo los puntos flacos que hacen que la historia no funcione. Reescribo lo que está mal y cambio las escenas que no me convencen. Al finalizar el primer borrador, la novela ha pasado por inumerables procesos de reescritura y revisión, y todas las preguntas tienen que haber sido respondidas o, al ser una saga, quedar claramente abiertas para la siguiente entrega.

¿Qué métodos de promoción sueles utilizar? ¿Son efectivos?

La promoción es una cosa complicada cuando no eres alguien conocido y, además, no tienes dinero para gastar en publicidad. Yo me he centrado en Facebook y, ocasionalmente, Instagram y Twitter. Se me ocurrió la idea de escribir pequeñas noticias fantásticas relacionadas con el mundo de Rafael Keller, y lo cierto es que tuvieron una acogida bastante buena. La gente comenzó a seguirme por lo que escribía y por cómo lo escribía. Una lectora me comentó una vez que había comenzado a leer una de esas noticias por curiosidad y que, tras terminarla, decidió comprarse el libro.

Desde la editorial me han comentado que no saben qué estoy haciendo, pero que siga con ello porque parece que funciona. Por otra parte, también intento hacer amigos en todas las ferias del libro y en todos los festivales a los que puedo acudir. Los disfruto igual que antes de publicar, pero ahora tengo que acercarme a hablar con los organizadores. Siempre he sido bastante vergonzosa para estas cosas pero, como me dijo una organizadora de un festival: «Échale cara, con respeto y diplomacia, pero échale cara. Si no, nadie sabrá que estás ahí». Pues tenía razón; en estos últimos meses me he encontrado a un montón de gente formidable que, de otra manera, no habría conocido.

¿Tienes nuevos proyectos en mente?

Actualmente estoy escribiendo la segunda parte de la saga. Puedo adelantarte que llevo escrito aproximadamente el 50 % del primer borrador. Llevo buen ritmo y espero poder publicar la novela a mediados del año que viene. Por supuesto, todo esto lo iré anunciando en mis canales de Facebook, Instagram y Twitter.

¿Dónde podemos encontrar tus libros?

Visiones tras el Velo está disponible en librerías. Aunque no la tengan en tienda, el vendedor puede pedirla a través de varias distribuidoras. También se puede encontrar en Amazon y en la web de la editorial. En unas semanas estará disponible también en formato de libro electrónico.

Y en las redes sociales, ¿cómo mantenernos al tanto de tus novedades?

Por supuesto, me encargo de avisar por Facebook, Instagram y Twitter de todas las presentaciones que realizo, aunque Facebook es la red social en la que más presencia tengo. Se me puede encontrar fácilmente por mi nombre: Marta Edda Laiz

¿Hay algo más que quieras compartir con nosotros?

Comparto con vosotros la alegría de que hayáis elegido Visiones tras el Velo para vuestra página. He volcado en esta novela toda mi ilusión, horas de investigación y trabajo duro para ofrecer al lector una obra con una historia interesante y unos personajes profundos, con pequeñas pistas para darle la oportunidad al lector de descubrir qué secretos se esconden a la vuelta de cada página y, sobre todo, un texto de calidad, que le resulte fácil de leer e interesante de seguir. La fantasía ya no es cosa de niños. La fantasía necesita héroes actuales y creíbles. Tengo la certeza de que Rafael y Binkas, los protagonistas que he creado, os tocarán el corazón. Si se lo permitís.

Gracias, lectores, por crearme a mí.