Cuéntanos algo sobre ti para quien todavía no te conozca.

En ese caso la respuesta es para decenas de millones de personas y un poco más, pero intentaré ir al grano.

Cuando uno pasa de los cuarenta debe empezar a ser sincero del todo y cuando pasa de los cincuenta la sinceridad se convierte en algo tan cómodo, como uno de esos pantalones vaqueros de tres o cuatro temporadas que están hechos girones por no decir una mierda y los escondes casi en un cofre como uno de esos tesoros hundidos en el fondo del mar.

Parece que me voy de renglón antes de empezar. Empecé a escribir hace, ¡joder!, ahora que lo pienso, hace varios años. Tengo por ahí artículos de opinión del Diario Información de Alicante que se remontan al 2003, 2004. Durante una década, quizá algo más, salía un artículo prácticamente cada semana. Todo eso me sirvió para no pelearme demasiado con el folio en blanco. Además, me empeñé en leer todos los días y aprovechaba cualquier situación para ello; el váter se convirtió en un lugar de culto, hasta el punto de que no solamente leía en él, sino que mi mente volaba mirando el alicatado con alguna cenefa de golondrinas y osos pardos de la Antártida. Decidí, y sigo con la sinceridad, montarme parte del despacho en el baño y eso, justo eso, cambió toda mi vida.

He participado en distintas antologías de relatos por distintos puntos de la geografía española; Alicante, San Sebastián, Sevilla, por citar solo algunos.

Premios pocos, pero debo reconocer, en honor a la verdad, que no era el momento, no buscaba la meta, sino la experiencia y eso sí lo conseguí.

¿Qué encontrará el lector dentro de Reflejos frente al espejo?   

Sin duda, cada lector encontrará algo distinto, algo que necesite justo en ese momento, algo que lo desintoxique de la puta droga de la rutina. Claro, que también habrá lectores que no encontrarán nada y yo, en ese campo de la psiquiatría no me atrevo, por el momento, a pronunciarme.  

Lo que sí puedo afirmar con rotundidad es que Reflejos frente al espejo sale directamente de un jodido espejo, que con demasiada frecuencia solo utilizamos para peinarnos, para embadurnarnos de cremas o para cepillarnos los dientes y abrir la puerta del ego.

Obviamos la trastienda, lo que hay detrás de ese reflejo tan mono que casi te produce un orgasmo repentino y sin venir a cuento.

En fin, Reflejos frente al espejo pretende darle una patada a lo cotidiano con un tono adecuado, aunque parezca, a veces, poco o nada adecuado, y con una narrativa, en ocasiones a lo bestia, que no permite censuras de ningún tipo, ni tampoco que destilen ni una sola palabra en el proceso.

Reflejos frente al espejo es tu segunda obra. Antes publicaste Sombras de luz y niebla en Donbuk editorial. ¿Qué tal la experiencia de ver publicada tu primera obra?

Al margen de los resultados de ventas y la implicación de la editorial, la sensación es cojonuda. Es como estrenar traje, como cuando sales del cine después de ver una obra maestra, como cuando te enamoras por primera vez y no puedes dormir, ni comer. Algo así es lo que sientes, por no mencionar el recurrente chute de adrenalina que te impulsa al encuentro de un nuevo proyecto.

¿Qué se siente al estar entre los primeros puestos de autores más vendidos en la III Feria del Libro de Autores?   

Cuando te sientes arropado por un grupo de amigos y compañeros de la asociación, las piezas de la máquina de ventas se engrasan mucho mejor y, en ocasiones, se acercan lectores proclives a observar tu libro e incluso algunos optan entre tanta variedad por adquirir el tuyo.  

¿Qué métodos de promoción sueles usar?

Como cualquier otra actividad, cuando empiezas, te das algunas hostias que son como el peaje de la autopista ya no hacia el cielo (como aquella serie de los ochenta), sino una autopista que te salve de cruces de caminos y carreteras de barro.

A fecha de hoy, mis libros se pueden encontrar en Casa del Libro y llamando a mi teléfono; 722360814 o bien, vía Facebook.

El resto de posibilidades, y sé muy bien que hay muchas, en principio están en barbecho.

¿Tienes nuevos proyectos en mente?

La verdad es que no me gustan las prisas y poner una fecha concreta, pero tampoco es cuestión de procrastinar un proyecto tan goloso como en el que estoy trabajando muy duro.

Se trata de mi primera novela cuyo escenario es una residencia de la tercera edad con un conflicto muy potente, unos personajes de los que os enamoraréis y otros que odiaréis, aunque, en realidad, lo que os dejará colgados del precipicio es precisamente uno de esos giros narrativos que te dejan pegado a la historia.

Además, estoy trabajando con una interesante recopilación de relatos donde hago un viaje por los distintos géneros: fantasía épica, policiaco, erótico, pasando por la ciencia ficción y algunos de sus subgéneros, como la distopía, el ciberpunk, steampunk. 

Háblanos de la asociación de escritores. ¿Los esfuerzos funcionan? A ti como autor, ¿qué beneficios te ha reportado?   

La Asociación de Escritores cuenta, a fecha de hoy, con más de cincuenta socios, que son, a su vez, escritores.  

Haciendo uso de ese recurso narrativo llamado flashback, viajamos al verano del 2016. En ese momento se crea la asociación de la mano de Paco Carrión (presidente de la misma) y parece que por distintas razones de logística se queda el proyecto congelado hasta que, en el otoño, invierno del 2017 entra en la asociación, la persona que hoy es la secretaria: Maruja Moyano, y el que garabatea estas palabras. Ahí empezó, en realidad, la asociación a respirar, a coger fondo y me enorgullece decir, en nombre de todos mis compañeros, que hemos conseguido mucho. Cuatro ferias de autor en ADIF, la última tuvo lugar del 4 al 7 de julio. Una feria en el nueva estación de autobuses, el libro viajero, Feria del libro de Murcia año 2018 y este año 2019 también estaremos en esa magnífica ciudad que nos acoge con el cariño que hasta la fecha no tenemos en Alicante. Poder estar en Casa del Libro firmando nuestras obras y no solo en Alicante, sino también en Valencia, en Murcia y Madrid.  

Además, entre todo eso, hemos estado en ferias de distintos pueblos de la provincia como Elda, Algorfa, La Algueña, Campello, por señalar solo algunos.

En fin, en poco más de un año hemos crecido mucho, y eso es, sin duda, debido al buen trabajo de todos los socios.

En todos esos eventos pretendemos hacernos visibles y vender nuestros libros. Y ambas cosas se están consiguiendo.

¿Dónde podemos conseguir tus libros? ¿Cómo mantenernos al tanto de tus novedades?

Los libros se pueden conseguir fundamentalmente en La casa del Libro, a través de la página de Facebook, en mi correo electrónico; pabloiceberaladeriva@yahoo.es o por teléfono o whatsApp al 722360814.

En cuanto a cómo estar al cabo de la calle de las novedades, puedo decir que algunos compañeros de la asociación están trabajando en la página web. Ahí, saldrán los libros de todos e incluso puede que consigamos  efectuar ventas por esa vía. Esto es algo que tenemos  que estudiar con detenimiento. Esperamos que en los próximos meses podamos tener algo bien definido.    

Además, será un placer enviaros mi nuevo trabajo para que me despluméis del todo o me aduléis un poco. Sea como sea, cuando uno escribe, se desnuda delante de todo el mundo y eso, a veces, es gratificante y otras no tanto. Supongo que el éxito y el fracaso son un tanto falsos.  

¿Hay algo más que quieras compartir con nosotros?

En realidad, hay muchas cosas que contar, pero no quiero olvidar algo fundamental para mí.

Toda esta aventura empezó por culpa de uno de mis escritores favoritos, Charles Bukowski, creo que es uno de los grandes del siglo veinte, un autor que se atrevió con la poesía, con la novela, con los relatos, y lo hizo llamando a las cosas por su nombre, que para eso lo tienen y dejar aparcado en doble fila aunque se origine un tremendo atasco, la hipocresía, la sutileza, los tan usados eufemismos. Un autor que alcanzó el éxito con algunos años encima.

En realidad, soy mucho de autores que me enganchan; a Bukowski le sigue Paul Auster, Murakami, Carver, Palahniuk, Bradbury, Houellebecq o Ray Loriga, por citar solo algunos de ellos.

En fin, creo que el mundo está casi siempre patas arriba, casi siempre al revés, casi siempre mirando de espaldas para no ver nada. Y es eso lo que nos coloca a todos en una posición de extrema responsabilidad. Nosotros apostamos por las palabras, por las historias, por los libros como una especie de antorcha de esas olimpiadas donde la prueba más difícil será respetar la vida de todo el planeta.