Buenos días, Paloma. En primer lugar, preséntate por si hay algún lector que no te conozca.

Pues me considero una samurái moderna, seguidora del Código del Bushido: el código de Honor Samurái. Intento avanzar en la vida fiel a esos principios de justicia, coraje, benevolencia, respeto, honestidad, honor y lealtad.

Intento aprender cada día de todo y también de escritores que escriben como piensan como Thoreau y Walt Whitman. Y de maestros que siguen inspirándome: Italo Calvino, Borges y Dino Buzzati.

A medida que maduro entiendo que crecer es obligatorio, pero envejecer, opcional. He decidido no envejecer, por eso me embarco siempre en nuevos proyectos y continúo teniendo sueños que cumplir.

También creo en los seres buenos, esos que hacen que el mundo se equilibre ante las fuerzas del mal.

Me interesa ayudar a las personas de forma humilde y sincera y soy feliz porque pude elegir mi misión y mi destino en el mundo: inspirar a las personas a través de mis sesiones de formación (yo las llamo sesiones de descubrimiento), mis libros y mi programa en Capital Radio Rock and Talent.

Creo en muchas cosas y, sobre todo, en el amor generoso en todas sus manifestaciones. Para mí es lo que nos hará trascender.

¿Qué es el método Samurái Seller y cómo se aplica a las ventas?

Es un método que he creado para ayudar a vendedores, no importa el producto o servicio que vendan.

Son un conjunto de técnicas que ya aplicaban los antiguos samuráis para ganar la batalla, como Miyamoto Musashi, un samurái invicto del siglo XVI y como Ieyasu Tokugawa, el señor de la guerra.

Es una formación muy inspiradora donde los asistentes descubren esas estrategias guerreras que les llevan a aumentar sus ventas, comunicar mejor con sus clientes, manejar sus pensamientos de forma más motivadora y crear y desarrollar su propia marca personal como vendedores.

¿Cómo se combina el trabajo de coach motivacional con preparar un programa de radio y la vocación de escritora?

Creo que todo forma parte de la misma misión: inspirar al otro, tal como un día yo me sentí inspirada para descubrir mi verdadero camino, cuando trabajaba en una multinacional y decidí dejarlo todo para hacer esto.

En el fondo, todo lo que hago, aunque desde fuera parezcan compartimentos estancos, está íntimamente relacionado y se retroalimenta entre sí.

Las historias forman parte de mi vida y de mi trabajo. Creo en el storytelling como herramienta de descubrimiento y lo utilizo en mis sesiones, como en mi sesión ICE, que narro la historia de los exploradores polares y de todo lo que podemos aprender de su experiencia para liderar equipos y ser más resilientes en nuestra vida diaria.

En Rock and Talent, personas con talento cuentan también sus historias y sus cambios en la vida e instan a la audiencia a seguir a su corazón y a luchar por sus sueños.

Y en mis libros, siempre mis historias encierran algo más, algo que solo logra vislumbrar el lector avezado.

¿Cómo surgió la idea de Lo peor no lo dejas en el váter? ¿Qué te motivó a escribirlo?

Creo en el poder del pensamiento positivo y en nuestra capacidad para desarrollarlo.

La idea surgió cuando saqué a pasear a mi perro y recogí sus excrementos del suelo. Bolsa en mano buscaba una papelera y no encontraba ninguna, de modo que tuve que caminar con la bolsita mucho tiempo hasta que, por fin, pude tirarlo. Entonces pensé: «Esto es lo que nos pasa a muchos de nosotros, nos llevamos durante todo el día nuestros residuos mentales de un lado a otro desde que salimos de casa, lo peor no lo dejamos en el váter».

Al igual que cada día eliminamos nuestros residuos físicos (esto es bastante importante para que nuestro cuerpo se sienta bien), no hacemos lo mismo con nuestros residuos mentales, por eso nuestra mente «está intoxicada» y no puede ayudarnos a conseguir alcanzar nuestros sueños, porque todo está dentro.

¿Cuál es tu proceso de trabajo?

Trabajo, trabajo y más trabajo. La inspiración siempre me pilla trabajando.

Mantengo una curiosidad infantil por todo e intento aprender de todo y luego relacionarlo con lo que hago.

Tengo una libreta donde apunto las ideas, ya sea para un nuevo curso, para un libro o para el programa de radio.

Utilizo técnicas creativas, como los mapas mentales, para estructurar lo que tengo que hacer y trabajo con esquemas visuales.

Por ejemplo, para la nueva novela que estoy a punto de terminar, utilizo una ficha para cada personaje y pego en la pared un gran mural donde apunto y voy añadiendo cosas: dibujos, frases…

También tengo carpetas para ordenar todo. La que más me gusta es la que pone: «Ideas».

Me gusta investigar y relacionar cosas que, en principio, no tienen nada que ver y luego bajarlo todo a la tierra.

¿Por qué recomendarías leer Lo peor no lo dejas en el váter?

Porque va a ayudar a comprender mejor cómo funciona nuestra mente y cómo podemos utilizar la química del cerebro a nuestro favor.

Podemos coger las riendas de nuestra vida y conseguir aquello que soñamos, pero antes debemos gestionar nuestros pensamientos, porque hay una íntima conexión entre mente y cuerpo: la mente sigue al cuerpo y viceversa, y cuando esta conexión no se refuerza de forma positiva, es como luchar a contracorriente.

También inspirará mucho leer el libro porque he recogido en él visualizaciones creativas, fábulas, trozos de canciones y muchas historias para reflexionar, sin olvidar los ejercicios prácticos de autocoaching para realizar y medir el progreso.

¿Tienes nuevos proyectos en mente que nos puedas contar?

Siempre tengo proyectos en mente: mi novela muy extensa que transcurre en la época feudal de Japón que está a punto de terminar, un libro de cuentos cuyo hilo común es el confinamiento al que nos hemos visto abocados, programas especiales para la radio que tienen que ver con sagas de películas y una nueva sesión inspiradora sobre cómo gestionar nuestras relaciones interpersonales cuando todo esto del coronavirus pase.

¿Hay algo más que quieras compartir con nosotros?

Solo me gustaría dar las gracias. Creo que en la sociedad que vivimos se dan poco, así que aprovecho para darte las gracias a ti y a todas las personas que compran mis libros. De alguna extraña manera me siento unida a esta maravillosa gente a la que no conozco, pero que es tan importante para mí, con la que comparto un vínculo invisible. 

También me gustaría que pensáramos que estamos aquí, en esta tierra y que si estás leyendo esto tienes un día más para ser feliz, para hacer feliz y para contribuir a hacer de este mundo algo mejor.

Me gustaría terminar con una frase que me encanta de la película Gladiator: «Todo lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad».