Si tuviese que empezar esta reseña catalogando la obra de Pablo Guillén, no me atrevería. No sabría cómo clasificar Reflejos frente al espejo. Podría encajar en la sección de colección de relatos, pero también en la de autoayuda. Realmente podría considerarse todo eso, pero Reflejos frente al espejo es mucho más, es como levantarse por las mañanas, inclinarse para lavarte la cara y al levantarte verte las ojeras mañaneras; como ir a un psicoanalista y darte cuenta de la basura que tienes dentro. Es como encender la televisión, poner el telediario y encontrarte con la verdad, sin hipocresías, ni tonterías. La narrativa de Pablo es cruda, sincera, dura a veces, choca la forma en la que escribe, pues no es habitual decir lo que se piensa sin miedo a «represalias», pero también es sensible, delicada.

Reflejos frente al espejo es una obra que engancha, es adictiva, te atrapa «relato tras relato»; es muy cercana, casi se puede tocar, historias que podrían pasarte a ti, a mí, a tu vecino, a cualquiera. Eso es lo que hace especial la obra de Pablo. Personalmente, prefiero cuando es menos «ruda», cuando es más suave, fragil. Si tuviese que quedarme con una de las sesenta y dos historias que componen el manuscrito, escogería, sin lugar a dudas, «Esa esquina y dos vidas», léanlo y juzguen ustedes mismos:

«A veces los días son como un montón de fotocopias en blanco y negro que por más que escarbes siempre lees lo mismo.

A veces los días son como nubes que tapan el cielo, como mil paraguas rotos bajo un manto de lluvia.

A veces vives en una cárcel repleta de puertas y ventanas abiertas y no sales a pasear por el patio porque no quieres salir cuando todo está abierto.

Te gusta más intentar escapar que te den el plano de la salida. Te gusta más una mujer como esa que conociste en un parque hace tan solo toda la vida. Te gusta más ese sábado, ese segundo cuando la viste por primera vez y supiste que ya no volverías a tener miedo a nada. Miedo de amanecer solo, miedo de estar en una celda, miedo de dejar pasar los mejores cosas de la vida. […]».

En definitiva, desde Devenir, recomendamos encarecidamente Reflejos frente al espejo. Enhorabuena a Pablo por su obra y por su labor con la Asociación de Escritores de Alicante, pues realiza un papel importante dando a conocer la literatura alicantina.