El libro que nos disponemos a reseñar hoy, Los líderes del mañana, es una distopía futurista, pero no demasiado alejada de la realidad. La historia se desarrolla en un lejano Columbland y comienza cuando la protagonista relata que su hermana melliza, Carol, se ha suicidado por la presión que sufren los adolescentes con los estudios: deben ser los mejores entre los mejores para optar a una universidad de prestigio y, posteriormente, a un muy buen trabajo. Es normal, por tanto, que la tasa de suicidios entre los jóvenes de Columbland ronde una tasa altísima.

La protagonista, Mia, es una chica normal atrapada en un universo de elitismo que no comprende y a la que no entienden, pues sus propios padres no parecen escandalizarse en exceso por la muerte de su hija. Ella manifiesta que su hermana siempre ha encajado mejor con el modo de vida que tienen, ya que es más sociable, estudia más y saca mejores notas. Digamos que se integra a la perfección en esa sociedad.

La novela plantea qué tipo de personas se están formando, ya que, aunque intelectualmente sean la élite del país, sentimentalmente están podridos, absolutamente apáticos e insensibles ante el día a día. La deshumanización es la máxima que se desarrolla en la novela y que Mia pretende cambiar.

Mia es una mujer con un pensamiento distinto al del resto de sus compañeros y familiares, una joven que aboga por detener la lucha de clases, que los niños crezcan con el cariño de sus padres y no se mida este por las notas que sacan en la escuela.

Es una novela muy directa e impactante, ya que pone de manifiesto lo que debería importarnos a todos por encima del prestigio, trabajo o relaciones sociales. Lo verdaderamente importante es la propia vida y poder elegir cómo queremos actuar. Es una lectura más que recomendada con la que más de uno se va a sentir identificado.